Constancia
El poder de la constancia, el arte de repetir hasta lograr no menos que la excelencia.
5/31/20263 min leer


En esta publicación modalidad blog quiero expresar, desde lo más profundo de mi experiencia, el poder de la constancia, el arte de persistir hasta lograr un objetivo, recordar que somos instinto y que hacia donde vaya nuestro propósito hay que insistir hasta lograr nada menos que la excelencia.
Me parece muy inspirador realmente hablar sobre el poder de la constancia. Tal como se suele definir: la constancia es hacer algo de manera regular y sostenida en el tiempo; está muy ligada a las frecuencias y a mantener hábitos previamente creados que están alineados, de alguna forma, con tu objetivo final.
Hago hincapié en esas últimas palabras: objetivo final. Porque ese es solamente el resultado final, pero ¿qué implica realmente llegar a ese resultado específico? Bueno, todo un proceso previo, que vendría a ser el camino, ¿no? Porque eso es lo importante realmente: la persona en la que te convertiste hasta llegar a donde estás ahora, a ese objetivo final.
Entender eso es muy importante porque, primero, uno le da mucho valor a todo el proceso creado, sencillamente porque costó mucho esfuerzo; nadie te regaló nada. Y segundo, forma tu mentalidad para afrontar algo más todavía: buscar nuevos objetivos y que este solamente sea el principio de algo grande.
Yo creo que una persona sin ambición real hacia algo está destinada, en cierto punto de su vida, a la frustración, porque inevitablemente nunca va a poder llenar su potencial como persona, profesional, deportista o lo que fuese. Entonces, ¿por qué quedarse a medio camino mental diciendo “es muy difícil hacer X cosa”, “es mucho trabajo” o “estoy grande para hacerlo”, si literalmente todo este proceso es para vos?
No te dejes limitar por lo que dicen los demás porque, muchas veces, son personas que proyectan sus propias limitaciones, frustraciones o miedos.
Desde mi experiencia personal, ser consistente y, por encima de eso, persistente, me formó como persona y como profesional en todo lo que hago.
Desde el primer día que viajé al exterior, viviendo en Nueva Zelanda con 20 años, entendí muy chico que nadie me iba a ayudar en nada de lo que tenía que abordar día a día: conseguir trabajo, tramitar visas, conseguir hospedaje, hablar un segundo idioma (inglés).
Y en esos momentos, cuando entendí que nadie estaba para mí, simplemente me adapté. Persistí mandando CVs todos los días, persistí más de 6 horas frente a la computadora para lograr mi visado, viví una semana en un hostel hasta poder conseguir vivienda más afuera de la ciudad (Auckland) y estudié inglés todos los días por mi cuenta mientras todos mis flatmates se iban de joda. Y cuando digo todos, me refiero a todos. El único que se quedaba solo era yo.
Hubo días más tristes y días más felices, pero lo hice siempre, hasta que con el paso del tiempo pude lograr todo lo que buscaba: establecerme con mis ahorros trabajando muy duro, tener fluidez en inglés y, por ende, poder comunicarme apropiadamente con los nativos y buscar nuevas oportunidades.
También tomé experiencias en distintos rubros de trabajo para ver cuál encajaba más conmigo y con mi futuro propósito, el cual fue intentar nuevamente jugar al fútbol profesional en Emiratos.
Sonaba tan loco decirlo en mi cabeza: tener que volver a procesar visas, moverme dentro del mundo del fútbol en un país de Medio Oriente, estar solo nuevamente, pero esta vez con una herramienta nueva con la que no contaba antes: madurez mental.
No tenía miedo. Sabía que si pude lograr todo lo que conseguí por mi cuenta con persistencia, podía hacer lo mismo con el fútbol. Y lo hice.
Para ir cerrando este descargo personal, quiero animarte a que intentes y te equivoques en lo que sea que estés pensando. Cualquiera sea ese objetivo, simplemente hacelo. Equivocate, intentá, persistí hasta lograrlo porque, al final, la vida misma se trata de eso: te caés y te levantás, y así sucesivamente. Nada es lineal. Es un proceso de altos y bajos. No importa el mood, importa insistir, intentar nuevamente. Si no se puede derecho, se puede por arriba o por los costados, pero persistí.
Porque la persistencia es la llave del éxito.

Bienestar.
© 2025 Silvestre · LLC